La tradición del Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan niños), empezó con la asistencia de Lisett cotera a una Asamblea General en Austria, en el mes de Noviembre de 1995 en el marco del Centenario del Cine. Ahí ella supo de una gira itinerante que proponía el CIFEG (Asociación Internacional de Cine para Niños y Adolescentes) el cual buscaba propuestas de América Latina.
Descubrir a la CIFEG, y formar parte de ella, desde hace 13 años, fue el primer paso. La primera gira de cine para niños empezó en Uruguay, vino a México, visitó Río de Janeiro y culminó en La Habana. Cotera buscó apoyo de CONACULTA y de Imcine y luego consiguió trabajos hechos en México para niños. Descubrió entonces que había muy poco: dos cortos de Dominique Jonard, llamados “Pie Ligero” y “Aguas con el Botas”, así como un cuento de Sabina Berman, que no estaba concebido para niños, pero que funcionaba muy bien, titulado “El Árbol de la Música”.
Sin embargo, esa primera edición tuvo poca afluencia por la falta de difusión. A pesar de ello, Liset creyó en su proyecto y ha continuado con el Festival en México cada año. La Matatena nació al tercer año del festival como resultado del esfuerzo que Cotera y sus compañeros ya estaban realizando.
Liset, una mujer sensible y preocupada por la ecuación de los niños, nos comenta que La Matatena (que no es Matatena Films, aunque ellos han participado en algunas ediciones del Festival con cortos) organiza talleres de animación el plastilina, apreciación cinematográfica y acción viva, para que los niños no sean sólo espectadores, sino que sepan cómo un profesional lleva a la pantalla lo que se imagina.
Los talleres han dado ya un aservo de 76 cortos realizados por niños para niños, sin diálogo en su mayoría. El trabajo de los niños ha recibido premios importantes y se ha exhibido en otros festivales. “Amistad Polar” ganó un premio en el Festival Internacional de Cine de Chicago, el premio de la Fundación Kenneth Montgomery y en Kids for Kids, han ganado dos veces, y para recibir el premio viajaron dos niños en representación de sus compañeros.
La Matatena ha trabajado también en otros proyectos junto con Indesol y la Comisión de Derechos Humanos, para trabajar con población vulnerable: niños de la calle en proceso de reintegración a sus familias y jóvenes en riesgo de calle en Iztapalapa. Este proyecto se llama “Los Derechos del Corazón” y ha producido 16 cortos en 5 años. Otro foco de población con el que trabajan es la de niños sordos, con quienes trabajan a través de la Casa Alianza.
Acercar a los niños al cine, sensibilizarlos es hacer ciudadanía, pues es una ventana a otras costumbres, que no podrían conocerse de otra manera, y tampoco se lograría sin la traducción simultánea que hace La Matatena.
Esta opción sin embargo, depende de la disposición de los padres, porque requiere el compromiso del adulto para ofrecer al niño opciones diferentes.
Los niños de esta generación, “internáuticos” en palabras de Liset, están clavados en los medios, tienden a aislarse, a pasar el tiempo con la computadora, y pierden de vista otras cosas. Los adultos deben abrirles opciones para que no se corra el riesgo de que sólo reciban ciertas imágenes y cierto discurso.
Imagenes de la entrevista con Liset Cotera
Textos : Leticia López Pérez
Fotografia: Matías Olivera Costa

