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LA HABANA.-
El pasado martes siete de octubre fue sepultado en el poblado de Santiago de Las Vegas —en las afueras de La Habana—, donde nacio y continuo viviendo, el conocido musicologo Helio Orovio. Amigo de interpretes famosos ya fallecidos como Benny More y Rita Montaner, habia nacido el cuatro de febrero de 1938.
Su legado mayor, segun el critico del diario oficial Granma, Pedro de la Hoz, quien le dedico una amplia nota bajo el titulo: “Helio Orovio: todo por la musica”, fue el “Diccionario de la Musica Cubana (biografico y tecnico)”, obra a la que dedico veinte anos de su vida, y que se publico en 1992. En el 2003 la Universidad estadounidense de Duke publicaba una version para el lector angloparlante.
Helio estudio comercio y diplomacia, de la que se graduo en la Universidad de La Habana en 1966, ademas de percusion y guitarra. Trabajo como musico en diversos grupos y orquestas populares. En 1959 viajo a los Estados Unidos con la popular orquesta cubana “Los Jovenes del Cayo”. Al principio del proceso revolucionario fue Coordinador de Cultura en Santiago de las Vegas y subdirector de cultura provincial en La Habana.
Trabajo como investigador en el desaparecido Instituto de Etnologia y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba. Colaborador de publicaciones como el diario El Mundo (ya desaparecido), Cuba Internacional, La Gaceta de Cuba, Revista de la Biblioteca Nacional, Bohemia, El Caiman Barbudo y otras. En Mexico sus trabajos aparecieron en la revista Siempre.
En los noventa la editorial de la Universidad (cubana) de Oriente le publico una serie de separatas sobre diversos generos musicales cubanos. Escribio libretos radiales y guiones para cine. Autor de la seleccion y el prologo de la “Orbita de Jose Z. Tallet” (uno de los mas destacados poetas de la decada del treinta en Cuba), publicada en 1969 por la editorial de la Union Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, en cuyo cafe “El Huron Azul”, solia encontrarsele al finalizar las tardes, junto a un vaso de ron o una cerveza, conversando sobre musica.
En mas de una ocasion hablamos con el en la cafetaria-bar del Centro de Prensa Internacional. Siempre con buen humor y dispuesto a aclarar cualquier duda sobre su gran obsesion y amor: la musica cubana, y contando ricas anecdotas de conocidos y no tan conocidos interpretes cubanos. Su locuacidad, conocimientos y sencillez lo hacian atractivo para las nuevas generaciones de artistas cubanos.
A el se debio la antologia “Trescientos boleros de oro”, que resulto una sensacion no solo en Cuba sino tambien en otros paises amantes de este genero musical romantico, como en Mexico. Tambien le debemos “El bolero Latino”, una monografia dedicada a este genero, y el ensayo “El carnaval habanero” ( 2005).
Autor de varios libros de poesia: “Este amor” (1964), “Contra la luna” (1970), “El huracan y la palma” (1980) y “La cuerda entre los dedos” (1991). Muchos de sus poemas fueron traducidos al portugues, bulgaro, polaco y ruso.
Te extranaremos mucho Helio, en especial tu sonrisa franca y abierta, tu ameno decir y tus recuerdos sobre una Cuba que se nos va de entre las manos y se nos comienza a perder en la memoria. Ya no te veremos mas con jean y zandalias caminando por La Rampa ni sentado en la cafeteria-bar del Centro de Prensa Internacional, en el centrico Vedado (cuya Rampa reemplazara al colonial Paseo del Prado como principal centro de reunion de los capitalinos); tampoco te veremos por aquellos bares de centro Habana, como el “Joe’s Club”, la mayoria hoy cerrados —reemplazados por modernas cafeterias en moneda convertible— acompanado de interpretes y noctambulos sonadores, algunos con sus guitarras y estrenando canciones que muchas veces no quedaron registradas, y que suplian el hambre acompanante de tantos poetas con la tacita de cafe y el cigarrillo regalado, “picado” a un amigo.
Hasta luego Helio, algun dia seguiremos hablando de musica si hay algun bar bohemio por alla arriba; para entonces, nos diras de todo lo que registro el archivo de tu memoria, y que no te alcanzo el tiempo para escribir. Contigo se nos va un maestro y quedamos sin un puente entre generaciones.
por Enrique Lopez Oliva
(Corresponsal en Cuba)

Escrito por fotocronia