A lo largo de los tres años en que este medio ha dado seguimiento al Festival Internacional de Cine Para Niños…(y no tan niños), hemos tenido oportunidad de entrevistar a lindas personas, pues este festival esta inmerso en amor hacia los niños.
Las personas que se dedican a trabajar por construir mejores ciudadanos, atraen a sus similares. Liset Cotera es una mujer sensible y amorosa. Sus invitados suelen ser personas así.
Entre las personas que hemos conocido, podemos mencionar a Hubert Macé de Gastines, Martine Mouroy, Makki Kantola, Nina Knag, entre otros. Son personas adorables con las que hemos podido compartir entrañables momentos, que nos han dejado el gusto de habernos podido asomar un poco en sus vidas.
Pero hoy charlamos con el más dulce de todos. Rock Demers, cuya trayectoria de 40 años, en los cuales ha compartido su corazón con los niños, merecen hoy el homenaje que en el marco del Festival Internacional de Cine Para Niños…(y no tan niños) se le rinde.
Hoy compartimos VINCENT Y YO, un largometraje de 1990 que puede retratar con fidelidad los sentimientos de los niños entre los 12 y 13 años, nuevos, limpios y por la misma razón, intensos.
Algunos de los encuadres del filme permiten tener una mirada mas profunda de la historia, de la propuesta, y nos transportan a la intención del autor: mirar a Van Gogh.
Rock Demers nació en Québec en 1933, su interés por el cine comenzó entre los 17 y 18 años, cuando organizó un cineclub para todos, después hizo crítica de cine y luego de eso, estudió varios años en Europa. Estando en Francia estudió el uso de técnicas audiovisuales para la enseñanza.
Más adelante, en Praga descubrió que era posible hacer cine para niños, una revelación para él. Haría de esto su vida, y al volver a Canadá, se reunió con quienes había trabajado antes, y organizó el primer Festival Internacional de Cine de Montreal en 1960.
En 1962 le ofrecieron ser el Director del Festival, responsable de la programación, introdujo a ésta películas para niños.
Debido al éxito, donde mucha gente quiso acudir a las salas y no había suficiente cupo, y siendo las películas exhibidas por única ocasión, se le ocurrió crear una compañía de distribución de cine, (Faraun Films) para que las películas se exhibieran en salas, en la televisión, etc., durante todo el año, pero creció tanto que tuvo que decidir dejar su trabajo regular, y cederle el puesto de director del Festival a otra persona, para quedarse con la compañía.
En 1984 cambió la distribuidora por productora, (Productions La Fête) y la primera vez en ese año no sabía cómo le iría, pero si tenía éxito, podría hacer una segunda película, y una tercera… y así ha hecho 24 películas.
El amor hacia los niños ha sido para Demers algo más bien instintivo, porque cuando era adolescente tenía muchos primos niños, pues sus tías tenían entre quince y diecisiete hijos, era lo común. Y él siempre tenía a sus primos niños jugando con él, trepados en su cabeza, en los hombros, en las rodillas… eso le encantaba y por ello se hizo profesor.
Sin embargo, luego descubrió el cine como una herramienta más poderosa y se dedicó a ello.
Los frutos de su trabajo se pueden resumir a la emotiva anécdota que nos contó: un día iba caminando por una avenida en Montreal, del otro lado iban dos chicos de unos 15 o 16 años, vestidos al estilo punk, con el pelo verde, parado, estoperoles. Uno de ellos, al mirarlo, se detuvo y cruzó la calle, caminando hacia él. Lo primero que pensó Demers fue que lo iba a asaltar, y se sintió inquieto, sin embargo, el niño sólo se acercó para abrazarlo. Pues vio la película “El verano del potro” que le cambió al chico la perspectiva de la vida.
Demers entendió que el mensaje más profundo de su trabajo había sido comprendido por el chico… y esto ha hecho que valga la pena todo lo que ha trabajado.
Rock Demers es padre de dos hijos, y tiene tres nietos. Pero no sólo es padre de dos muchachos, cuando le preguntamos cual película ama mas, dijo que son como sus hijos, y que a todas las ama por igual, no podría elegir a ninguna.
Platicar con él ha sido, como cada año en el Festival Internacional de Cine para Niños (…y no tan niños) una experiencia desde el corazón. Por ello recomendamos el homenaje a este hombre hecho de amor el próximo jueves 12 de agosto de 2010 a las 18:00 en la sala 3 de la Cineteca Nacional, la entrada será libre, pero el cupo… como suele ser en estos casos, es limitado.
Texto y Foto: Leticia López Pérez

Escrito por fotocronia 


